Calzados Lusvenia
Escrito elaborado con motivo del lanzamiento de "Incisión II", bajo la supervisión de Leucocarbo Ediciones.
Santiago, Chile. Noviembre 2018
El siguiente escrito podría tratarse de la urgencia que nos acontece.
Uno
Este año he trabajado en por lo menos cuatro lugares distintos. En seguida, mientras pienso y naturalmente escribo esto, los he enumerado con mis dedos. Los he recordado con mis dedos.
Hoy trabajo en el quinto.
En el recorrido que cursé para desplazarme hacia dichos lugares, he escrito en mi libreta negra varias listas de cuestiones pendientes. Ya en los lugares de trabajo, he escrito en mi libreta negra todas las instrucciones dadas para una adecuada ejecución de los trabajos que me serían correspondidos. Camino a las clases de alemán, encuentro al borde de mi zapatilla: “donde va el pulsor de adentro”, en un post it amarillo.
Durante este año he caminado siete leguas, que es igual a escribir la historia de una a quien se le ha perdido la sombra.
Este año hemos escrito con gritos porque se nos ha ido la sombra, anoto que no todo lo que brilla es oro, y encima corrijo que mi padre todavía no muere.
Dos
En estos ejemplares suyos, he pintado, con un bolígrafo verde glitter y a pulso de pintora, la parte de los zapatitos esmeraldados en la ilustración de Lusvenia. Por cierto, personaje que me dentra justeli en los zapatos míos esmeraldados que ayer fueron idos.
Los he pintado con la única finalidad de ejercer una fuerza de pulso –pulsión sin duda– , o de resolver por medio del insistente y tozudo acto gráfico una cuestión profundamente irresoluble: la búsqueda de una sombra a través de siete leguas.
Es mi peregrinaje o grillete en el tobillo, es mi peregrinar por siete leguas buscando mi sombra. El ojo no puede abrazar en una sola mirada, así como la mano no puede ser cuerpo en cien ejemplares.
Es necesario decir, por si aún no ha quedado claro, que relleno con tinta cien veces con la única finalidad de apropiarme del recorrido de mi memoria: un ejercicio biográfico pero no tanto, un repaso tan minucioso como doloroso. Porque la memoria siempre duele y sangra, roja o azul porque algunas salimos anfibias de manos frías, sangra y se escurre y desparrama como la sombra sobre muros blancos ochavados.